“Biodegradable” y “Compostable”: por qué no son lo mismo y por qué la diferencia importa
Â
En la conversación sobre sostenibilidad, pocas palabras se utilizan tanto —y se confunden tanto— como “biodegradable” y “compostable”.
Aunque suelen emplearse como sinĂłnimos, la realidad es que representan conceptos distintos, especialmente cuando hablamos de envases y embalajes.
Y sĂ, la diferencia importa… más de lo que la mayorĂa imagina.
Â
Biodegradable: un término amplio (demasiado amplio)
En términos generales, casi cualquier material puede biodegradarse si tiene el tiempo suficiente.
ÂżEl problema? Ese tiempo puede variar enormemente:
-
3 años
-
50 años
-
incluso 500 años o más
Decir que algo es biodegradable no necesariamente indica cuándo, cómo o en qué condiciones ocurrirá ese proceso. Por eso, el término puede resultar ambiguo y generar expectativas poco realistas en consumidores y empresas.
Compostable: un estándar claro y verificable
Cuando hablamos de productos compostables, la definición es mucho más precisa y exigente.
Un material compostable debe cumplir criterios especĂficos, como:
-
Ser evaluado por un tercero independiente
-
Cumplir normas claras y estandarizadas
-
Demostrar que se biodegrada dentro de un plazo definido
-
Hacerlo en condiciones especĂficas, ya sea de compostaje industrial o domĂ©stico
Esto significa que el término compostable no solo describe un comportamiento ambiental, sino también un proceso certificado y medible.
Una regla sencilla para recordar
Si necesitas una forma rápida de entender la diferencia, aquà va:
-
âś… Todo material compostable es biodegradable
-
❌ No todo material biodegradable es compostable
El impacto de usar términos incorrectos
Utilizar la terminologĂa equivocada no es solo un detalle semántico. Puede provocar:
-
ConfusiĂłn en los consumidores
-
Riesgos de cumplimiento normativo
-
Acusaciones de greenwashing
-
Expectativas irreales sobre el fin de vida del producto
Y en un entorno donde las regulaciones ambientales son cada vez más estrictas y el escrutinio del mercado sigue creciendo, la precisión en el lenguaje ya no es opcional.
Más que palabras: una responsabilidad
Elegir los términos correctos forma parte de un enfoque serio hacia la sostenibilidad.
Comunicar con claridad ayuda a construir confianza, educar al consumidor y promover decisiones responsables a lo largo de toda la cadena de valor.
Porque al final, el embalaje responsable no empieza solo con el material… también empieza con la forma en que hablamos de él.
Â
